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Desde hace algún tiempo vemos como nuestra sociedad ha desarrollado un comportamiento extraño y confuso a la hora de escoger a un “famoso”, llámese FAMOSO a todo aquel o aquella que goza de “reconocimiento o admiración social” de algún tipo (bueno o malo). Cuando decidimos admirar o seguir a algún “famoso” es por que nos sentimos identificados con el personaje por lo que dice, hace o piensa.

En el caso de los niños suelen admirar a súper héroes de la tele, o personajes como Papa Noel, Los Reyes Magos, etc., no solo les hace sentir felices, también esperan algún beneficio personal “los regalos”. Obviamente somos los padres, los educadores y la propia sociedad, los que inducimos estas creencias

¿Pero que pasa con los adultos?, se supone que la ingenuidad infantil debería estar superada, por lo tanto el cuento de los súper héroes y personajes de ficción son cosa del pasado, deberíamos saber que las cosas no caen del cielo.

En el 2008 España presentó en el festival de Eurovisión, un personaje llamado el Chikilicuatre con su canción baila el Chiki-Chiki, se dijo que fue una manera de protestar contra la organización de Eurovisión, por los malos resultados obtenidos por España en festivales anteriores, y que fueron considerados injustos, pero todos sabemos cual fue el resultado y cual fue la imagen que dejó España en ese festival del 2008. ¿Y por qué digo todo esto? Sigamos leyendo…

Recientemente en España, apareció un supuesto súper héroe, para algunos de su grupo el “macho ALFA”, se parece al Chikilicuatre por el Show que está montando, el nombre artístico de este personaje aun no esta claro, yo le voy a llamar “PabloMan”, irrumpe con fuerza en una España donde reina la INDIGNACIÓN GENERAL,  y como dice el dicho. “a río revuelto, ganancia de pescadores”, él ha sabido pescar, y en este momento para mucha gente es un súper héroe. ¿Pero es un súper héroe? ¿Es qué no nos había quedado claro eso de que los héroes de la tele no existen?

Ningún político, ni ningún partido político tiene una varita mágica para arreglar a España en un “abracadabra”, tampoco es necesario destruirlo todo para hacerlo de nuevo, mucho menos si los que pretenden reconstruir el país, quieren aplicar la receta bolivariana de Venezuela, y de los hermanos Castros de Cuba, aunque algunos digan que España no es Venezuela, también los venezolanos dijeron Venezuela no es Cuba.

Vamos a ver las cosas con calma, dejemos de pensar con el estómago, vamos a pensar con la cabeza fría, serena y racional. Los españoles queremos un gobierno que sepa gerenciar de manera justa la distribución de la riqueza, un gobierno que tenga políticas sociales sostenibles, un gobierno que permita el crecimiento del tejido productivo sin avaricias ni monopolios, un gobierno que de oportunidades a los jóvenes para emprender y desarrollarse en todas las áreas,  un gobierno con justicia social, donde el rico y el pobre sean iguales ante un juez para enfrentar las penas por los delitos cometidos, los españoles queremos un gobierno que no le tiemble la mano a la hora de destituir y castigar a los corruptos, un gobierno que no permita que los bancos sean buitres carroñeros de las familias que caen en desgracia económica, que existan verdaderas políticas sociales que enseñen al ciudadano a salir adelante, etc.

La España de hoy, ha costado mucho construirla, no debemos permitir que por culpa delbipartidismo inmoral de los últimos años, que nos ha causado una gran “INDIGNACIÓN GENERAL” caigamos en el “SUICIDIO COLECTIVO” votándole a “PODEMOS”.

Aun existen en España partidos políticos decentes y con gente con la cabeza bien puesta, con programas reales y sensatos, partidos que ofrecen una regeneración democrática de las instituciones, como por ejemplo: Unión Progreso y Democracia UPyD, ellos proponen que para conseguirlo es imprescindible:

  1. Leyes eficaces contra la corrupción.
  2. Reforma de la Constitución.
  3. Garantizar la independencia y autoridad sancionadora de los organismos reguladores y de control público.
  4. Una Ley Electoral justa y proporcional.
  5. Una auténtica Justicia independiente.
  6. Una Ley de Transparencia exigente.

Considero que todas estas medidas son imprescindibles para regenerar la democracia y restaurar la confianza ciudadana. Porque sin ellas no será posible superar con equidad la crisis económica, impulsar políticas activas de empleo y de creación de empresas, invertir lo necesario en educación e investigación, mantener y mejorar la sanidad pública y las pensiones, resolver el problema de los desahucios o la carencia de una política energética racional, etc.

España no se merece a un Chikilicuatre político llamado Pablo Iglesias y su partido PODEMOS.