En la sociedad en que vivimos hoy en día, donde el mercado del negativismo, frustración y fracasos, están a precios de saldo, y la gente parece comprar estos productos o mejor dicho estos desechos de manera inconsciente, ingenuos y algunos por costumbre, sin embargo a quienes ya están blindados del negativismo, cruzan por la vida con paso firme, aun en medio de una difícil realidad.

Los contaminantes son muchos, y pudieran estar en las redes sociales, internet, la televisión, radio, prensa y hasta en tu propio círculo social, y nos contaminan con noticias negativas, odios, prejuicios, mentiras, utopías, negativismo, rumores, fracasos ajenos, etc.

¿Pero estamos blindados para tal bombardeo de contaminantes?  La realidad es como es, pero eso no justifica el transmitir sensaciones negativas y de frustración al resto de la sociedad. Algunos amigos me comentan que “abra los ojos y mire a mi alrededor”, que si no me doy cuenta de lo que está sucediendo; es algo así como “si ellos cayeron, los demás también tienen que caer”.

Particularmente nunca he creído en el optimismo basado únicamente en el que “las cosas saldrán bien por sí solas”, no soy un iluso. El optimismo ciego y sin acciones, difícilmente producirá lo que realmente deseamos, no basta con el pensamiento positivo y con ideas “alegres” para que las cosas ocurran por el simple hecho de desearlo, eso pudiera llamarse optimismo irreal, y para evitar decepciones, debemos aplicar el optimismo realista, aquel que une pensamiento positivo realista y acción para hacer que las cosas ocurran, un pensamiento alejado de la negatividad, no para cegarnos de lo que ocurre a nuestro alrededor, sino simplemente para no contaminarnos excesivamente con lo malo o lo negativo.

Mantengamos un pensamiento que busque atraer lo bueno, para así poder orientar nuestro destino a la realidad en que vivimos con positividad.

Si en las campañas políticas, se utilizará el positivismo real, la motivación sincera, esa que levanta el propio potencial humano de la sociedad para que nazca el deseo colectivo de reconstruirse, y si se suprimieran los mensajes utópicos, o de odios, o el radicalismo, etc. muy probablemente empezaríamos a crecer como sociedad en todos los sectores; pero no solo bastarán las palabras positivas, implica también un compromiso ante la sociedad por parte de aquel que asume con responsabilidad, valentía y valor moral, el querer hacer una mejor comunidad o un mejor país.

Creo que todos queremos y debemos estar rodeados de gente optimista, responsable, gente que transmita valores positivos, con valía moral y con muchas ganas de emprender el crecimiento general de nuestra sociedad. Ese es el germen para una sociedad productiva frente aquellos que solo buscan la confrontación y el negativismo colectivo, vendiendo utopías de modelos ya fracasados.

Los invito a participar en la construcción de una sociedad positiva, potenciando las capacidades de todos y cada uno de nosotros, vamos a sumar posibilidades al éxito futuro, en este momento que la gente quiere un verdadero y positivo cambio